Carta á Conselleira de Política Social

Brian Tessler Jon Baken

<<No somos ricos, somos trabajadores, nadie nos regala lo que tenemos, hemos de lucharlo. Sin entrar en detalles, le diré que el fruto de nuestro esfuerzo, además de costear los gastos propios de una vida ordinaria, se consume en pagar lo que nos cuesta la autonomía personal.>>

Dña. Fabiola García
CONSELLEIRA DE POLÍTICA SOCIAL
XUNTA DE GALICIA

Ribeira, 6 de febrero de 2019

Estimada Conselleira,

Me han asegurado que el departamento que dirige va a hacer efectivos ciertos cambios en la libranza de asistencia personal. Dicen que en breve se producirá un incremento en las cuantías de dicha prestación, sin producir aumento del número de horas y persistiendo los copagos.

Debo recordarle que esa, a primera vista, buena noticia tiene algunos efectos que no son deseables. Junto a los compañeros del Foro de Vida Independiente, cuando ejercía al frente de la Dirección General le prevenimos que de no inhabilitar o neutralizar el copago, habrá personas que se verán expulsadas del sistema de asistencia personal de Galicia. Será prácticamente inasumible para personas dependientes que quieran o puedan trabajar, o emprender actividades productivas.

Entre quienes podrían verse afectados por esa expulsión inducida estamos, casualmente, algunos de los promotores del sistema de asistencia personal en España. No somos ricos, somos trabajadores, nadie nos regala lo que tenemos, hemos de lucharlo. Sin entrar en detalles, le diré que el fruto de nuestro esfuerzo, además de costear los gastos propios de una vida ordinaria, se consume en pagar lo que nos cuesta la autonomía personal.

Ahora estamos frente a un desahucio, osado desde el interés únicamente empresarial y por el beneficio industrial: nada para mejorar nuestra vida. El desaguisado, que viene de atrás y está ahora sobre su mesa, en tanto que no salga en el Diario Oficial, todavía tiene remedio. Usted no debería permitirlo y verse comprometida por el extravío de quienes han hecho un pobre favor al país y a nosotros. Yo tampoco puedo aceptar que se pise mi dignidad y se juegue con mi destino.

Sigo confiando en el mando de la sensatez y la responsabilidad. Tengo esperanza en no equivocarme y, más aún, que esto sea un punto de inflexión para reencaminar el modelo de asistencia personal en Galicia hacia un mejor término.

Reciba un cordial saludo,

José Antonio Nóvoa Romay

Usuario del sistema de asistencia personal de Galicia

Miembro de VIgalicia